
La candidiasis oral es una infección fúngica común en la cavidad bucal, causada principalmente por especies del género Cándida, siendo Cándida albicans la más frecuente. Esta condición puede afectar a personas de todas las edades, pero es especialmente prevalente en jóvenes, adultos mayores y pacientes inmunocomprometidos.
La detección y manejo oportuno de la candidiasis oral es recomendable para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente.
La candidiasis oral se produce cuando existe un desequilibrio en el microbiota normal de la boca, permitiendo la proliferación excesiva del hongo. Entre los factores que predisponen a esta infección destacan: Uso prolongado de antibióticos y corticoides, que alteran el equilibrio microbiano; Sistemas inmunológicos debilitados, como en pacientes con VIH/SIDA, tratamientos oncológicos o trasplantes de órganos; Condiciones sistémicas como la diabetes mellitus; Uso de prótesis mal ajustadas o higiene bucal deficiente o Cambios hormonales o factores nutricionales que afectan la integridad de la mucosa oral.
La candidiasis oral puede presentarse de diversas formas: Candidiasis pseudomembranosa: Se caracteriza por la presencia de placas blancas o amarillentas que se adhieren a la mucosa, y que pueden desprenderse dejando enrojecimiento e irritación.
• Candidiasis eritematosa: Se observa como áreas difusas de enrojecimiento, especialmente en la lengua y la mucosa palatina, a menudo acompañadas de dolor o una sensación de ardor.
• Candidiasis hiperplásica: Es menos común y se presenta con lesiones adherentes que no se eliminan con el raspado, generalmente en casos crónicos.
Diagnóstico
El diagnóstico de la candidiasis oral se basa en la historia clínica, el examen físico de la cavidad oral y, en algunos casos, en pruebas complementarias.
Por ejemplo, un examen clínico permitirá identificar las características típicas de las lesiones, su ubicación y extensión. En algunos casos se requerirá cultivo o pruebas citológicas: Éstas se pueden utilizar para confirmar la presencia del hongo y descartar otras condiciones patológicas, especialmente en casos atípicos o recurrentes.
Es fundamental revisar antecedentes médicos y hábitos del paciente que puedan haber contribuido al desequilibrio de la microbiota oral.
Tratamiento y Manejo
El enfoque terapéutico para la candidiasis oral se centra en la erradicación del hongo y la restauración del equilibrio microbiano.
Como terapia tópica se utilizan antimicóticos de aplicación local, como nistatina en suspensión o clotrimazol en forma de enjuague y pastillas, que actúan sobre la superficie afectada.
Al recurrir a la terapia sistémica, en casos severos o cuando la infección es recurrente, pueden emplearse antifúngicos sistémicos, como el fluconazol, previa evaluación médica.
Desde luego se tratará de corregir los factores predisponentes: Es esencial mejorar la higiene bucal, ajustar prótesis mal adaptadas y optimizar el control de condiciones sistémicas como la diabetes.
¿Se puede prevenir?
La prevención de la candidiasis oral se basa en medidas que favorezcan un ambiente bucal saludable y reduzcan los factores de riesgo. Mantener una buena higiene bucal, cepillado regular, uso del hilo dental y enjuagues bucales ayudan a prevenir el crecimiento excesivo de Cándida.
Realizar revisión periódica de prótesis dentales para garantizar un ajuste adecuado. Una limpieza diaria contribuye a prevenir la acumulación de microorganismos.
La prescripción juiciosa y el seguimiento en el uso de antibióticos y corticoides pueden minimizar el riesgo de alteraciones en la flora oral.
La candidiasis oral es una infección fúngica que, aunque común, puede tener un impacto significativo en la calidad de vida si no se aborda de manera efectiva.


